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Reflexiones sobre la Casa de Correos

De manera constructiva y a modo de reflexión, aprovechamos este espacio para darle un toque de atención a la máxima entidad filatélica de España: la Casa de Correos.

   El coleccionista filatélico medio español dispone de unos recursos económicos normales; es decir, está dispuesto a desembolsar dinero pero no a vaciarse los bolsillos. Entendemos al respecto que en tiempos de crisis Correos, como ente oficial que emite los sellos anuales, debería ajustarse también a las circunstancias y restringir de alguna forma tanto el número de emisiones como el valor facial de las mismos. Si la sociedad española tiene que apretarse el cinturón Correos, como institución que debe dar ejemplo, también.

   Y ocurre justo todo lo contrario: más emisiones, más Hojitas, más caro el valor facial y que genera como consecuencia que el usuario de la calle, el consumidor de a pie, se retraiga para no rascarse más el bolsillo. Debería Correos mimar a los clientes, no espantarlos, pues tenemos la experiencia, por muchos conocida, de que gran cantidad de abonados que hacían dos, tres colecciones, acaban por rendirse y se quedan con una, o lo que es peor, con ninguna, hasta que corran mejores tiempos.

   Asimismo Correos, desde nuestro punto de vista y que comparten muchos ciudadanos, ha hecho un daño atroz, casi irreparable, al mundo filatélico. Desde hace años impuso en sus estafetas y oficinas las estampillas para el franqueo, autoadhesivas y sin valor filatélico. Con este gesto enterró de un plumazo el franqueo de mercancías con sellos de España, infravalorando así el sello matasellado o usado, muy común entre los coleccionistas.

   Por otra parte, emite también Correos sellos autoadhesivos de Tarifa A, B, C y demás modalidades, cuyos valores faciales corresponden, porque se actualizan cada año en curso, a las tarifas vigentes de cada año. Lo sospechoso no es ya que estos sellos solapen a los tradicionales, sino que además tienen tirada Ilimitada, lo cual deja entrever que en algún lugar se encuentran almacenados a la espera de una posible revalorización. La pregunta es si existe intencionalidad de especular con ellos. Normalmente las emisiones normales tienen una tirada concreta, ¿por qué éstas son ilimitadas? ¿Alguien tiene algún interés especial? Por todo ello lo lógico sería que a partir de ahora en adelante se finiquitasen las tiradas Ilimitadas para que nadie se llame a engaño ni nadie piense mal.

   Por último, Correos lleva años emitiendo también en los últimos años, desde su púlpito público, desde su pedestal oficial, un Álbum Filatélico que, desde todos los puntos de vista, resulta una competencia a las empresas privadas que editamos el nuestro; nos atreveríamos a decir que es una competencia desleal y sin riesgo alguno.

   Las demás Casas, como ésta, asumimos responsabilidades y riesgos económicos cada uno de los años que pasan con el calendario. El de Correos no. Riesgo cero. Si vende, ganancias y beneficios para ellos, si pierde lo asumimos, como entidad pública que sigue siendo, todos los españoles.

   Sirvan estas líneas como reflexión y como crítica constructiva, pues es bien sabido de que de los errores del pasado deben aprenderse las mejores lecciones, con el ánimo y el propósito de no volverlos a repetir o, en cualquier caso, no dañar más ni el crédito de empresas que llevamos luchando por sobrevivir en un escenario mercantil, hostil y competitivo, ni el bolsillo, siempre inocente y generoso, de los ciudadanos.

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